Muchos progres justifican el gasto militar como gasto social…

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…y así nos va. Aquí un ejemplo:




Antonio Maestre es uno de los adalides que muchas veces da lecciones de cómo han de ser los «zurdos» de verdad, y aquí arriba se ve su coherencia con el paso de los años. Pero como Antonio hay mucho progre que en la dicotomía armamento versus puestos de trabajo optan por lo último. Para esa gente tengo una propuesta:

Soy microbiólogo y creo tener las claves para una investigación puntera. Me gustaría emprender en una industria que ingresaría pingües beneficios, generaría infinidad de puestos de trabajo y trabajaría por el país en la doble vertiente de aportar impuestos y defender la patria de posibles intrusiones. La idea es simple pero el desarrollo complejo, se trata de fabricar virus que eliminarían ciertas partes de la población, esto es, se podrían seleccionar etnias, orígenes, mejor o peor sistema inmunitario, edades, condición económica, etc, todo a la carta. Los virus serían muy específicos, debidamente garantizados para que no mutaran, y se podrían expender de diversas formas, ya sea vía aérea, por contacto, mediante ciertos alimentos o bebidas, o debidamente recetados por la sanidad pública. Vayamos con el desglose:

Inversión inicial: 7.000 millones de € con la posibilidad de llegar a 12.700 millones de €, muy acorde con lo que se ha gastado este año.

Puestos de trabajo: Unos 4.000 investigadores y 8.700 operarios de más baja cualificación, unos 12.700 en total con sueldos más que dignos y posibilidades de continuidad en la empresa.

Localización: Al ser una empresa tan biotecnológica y tan bien comunicada, podríamos estar en varios lugares donde el paro sea acuciante, ya sea el sur peninsular, las islas o alguna zona puntual del norte.

Demanda: Evidentemente sería alta, en muchos países lejanos hay grupos de población intrigantes, etnias que desestabilizan, emigrantes molestos, y nuestra empresa podría fabricar ese virus específico que diezmara su población. Pero claro, también podría ser utilizada en nuestra contra por nuestra condición étnica del mediterráneo sur o de la cornisa atlántica, así que nuestra tecnología es una buena inversión como Defensa disuasoria, esto es, nosotros tenemos un arma sofisticada que puede emplearse contra cualquiera y el resto del mundo no la tiene, muy al estilo de lo nuclear. Además, otra parte de la empresa se dedicaría al desarrollo de vacunas contra nuestros virus, no fuera a ser que alguien se arrepintiera a última hora de una decisión tomada en un calentón antialgo o antialguien. 

Adendum: En nuestra empresa no entramos en disquisiciones éticas, quien compra armamento sabe para qué lo compra y cómo lo va a utilizar, no nos hacemos responsables de su uso.


Bien, hasta aquí este ejercicio de fantasía armamentística, ahora sólo tengo que esperar que esa izquierda bienpensante me dé el visto bueno. 

Supuestamente yo ofrezco puestos de trabajo a cambio de fabricar «armas biólogicas» que evidentemente nacen con la categoría de servir para la defensa del territorio nacional, pero que en circunstancias adversas pueden utilizarse para el ataque, como todo armamento que se precie. 

Supuestamente voy a generar puestos de trabajo fabricando virus que pueden matar personas, pero que no se van a usar para eso, van a ser sólo disuasorios, eso de «no te metas conmigo que te amocho». 

Supuestamente a patriota no me va a ganar nadie, y añado más: A idiota tampoco me va a ganar nadie.

Mikel

Mikel

Antimilitarista, bilbaino, irakaslea, geek, microbiólogo, euskaldun y procrastinador. Bastante ácrata e idealista. Naturazalea eta mendizalea.

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