El virus circula menos pero no se ha ido, las reformas vienen.

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Hacía mucho tiempo que no me ponía a escribir en este blog. Acabamos el curso en junio, siguió un julio lleno de listas y horarios, de plazas que iban y venían, de encaje de bolillos, y en agosto alguna plaza todavía dio algún coletazo. Monte, naturaleza, caminatas y ya nos pusimos en septiembre. Se fueron dos personas fijas y han venido otras dos, pero seguimos siendo una minoría en un instituto diseñado para unos 150 estudiantes y que hoy tiene 244, o sea, que lo de mantener las distancias para evitar el contagio COVID19 es una preciosa quimera.

Entre la gente nueva que ha llegado hay un poco de todo, la fauna típica que hay en un instituto de pueblo, que si los estajanovistas, que si los entusiastas, que si los cumplidores, que si… bueno, de eso ya hablé en esta entrada, nada nuevo bajo el sol. Seguimos con mascarillas, limpiamos lo justo y necesario en los sitios donde hay más posibilidades de contacto, pero seguimos como al ralentí, como con miedo, con ganas de salir de esta situación y a la vez de no hacerlo. Es una situación rara, en el pueblo de al lado se han relajado un tanto y ya tienen algún aula cerrada, en otros sitios hay brotes esporádicos, aunque lo que ha quedado claro es que con la vacunación estamos ganando una batalla que el virus tenía hace un año muy de su lado.

Por otro lado se avecina un golpe de timón en nuestro ámbito de trabajo, los medios de comunicación filtran posibles documentos de decisiones en el entorno educativo, de cambios en la evaluación con la desaparición de la convocatoria extraordinaria de junio (o septiembre en algunos sitios), de reordenación de las asignaturas, de adelgazamiento de los curricula… ¿Serán todos globos sonda para ver nuestra reacción a posibles cambios?

En mi entorno, fuera de cabreos puntuales, no he detectado una alarma muy grande, seguimos con nuestras programaciones, con nuestras formas de evaluar y de calificar, con muestro modus operandi intacto a la espera de la legislación y sus caprichos. Por cierto y al hilo de esto, ¿alguien conoce a la gente que está legislando en materia educativa? ¿Alguien conoce a maestros o maestras, profesores o profesoras que estén cerca de los políticos que escriben las leyes? ¿Los expertos y expertas convocados para semejante trabajo son la misma gente que «perpetró» la anterior ley, o la anterior de la anterior? Tenemos muchas dudas y queremos saber.

Mikel

Mikel

Antimilitarista, bilbaino, irakaslea, geek, microbiólogo, euskaldun y procrastinador. Bastante ácrata e idealista. Naturazalea eta mendizalea.

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