34 años no es nada…

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Un 3 de diciembre de 1987 me estrené como profe en un instituto de barrio en Bilbao, un insti de FP donde buscaban un mirlo blanco que supiera de todo y no supiera de nada. Yo no estaba ni en listas y hurgaron entre la gente que estábamos haciendo el CAP, tuve una entrevista de trabajo el día 2 donde ejercí de bilbaino de pro en plan chulito, y al día siguiente ya ejercía de «sustituto» en unas asignaturas muy raras de esas generadas por la quincuagésima reforma, Tecnoprácticas y Informática. Mi alumnado era gente de Otxarkoaga, Txurdinaga y Santutxu, barrios muy obreros y en aquellos años alguno de ellos muy tocado por las drogas. Cinco meses duró la experiencia, el curso siguiente pasé por otros 9 instis, al siguiente por dos y luego ya me estabilicé en uno de la margen izquierda por una docena de años mientras me saqué las oposiciones. Luego vinieron otros 6 en Bilbao y desde 2009 estoy en Berriz, Bizkaia, los últimos 4 cursos de director con proyecto, esto es, que no estoy a la fuerza.

34 años son un montón de experiencia en esto de la tiza (y ahora la pantalla), y amigos, YO HE VISTO COSAS QUE VOSOTROS NO CREERÍAIS. Ahora viene una especie de clasificación nada científica del PROFESORADO y de ALUMNADO que he visto este periplo:

  • Profesorado que cree que hay que aprobar a todo el mundo, que bastante hacen con venir a clase y portarse más o menos bien.
  • Profesorado que cree que hay que suspender a todo el mundo para que aprendan.
  • Profesorado que se leyó El Libro Rojo del Cole y sabe lo que es «el cuaderno mágico del profe», es más, lo guarda bajo siete llaves.
  • Profesorado que es alérgico a las TIC, que no ven en la tecnología al aliado sino al enemigo que les va a quitar el trabajo, su trabajo.
  • Profesorado que es adicto a las TIC y que el día que se cae Internet o no hay luz eléctrica no sabe qué hacer con su vida o con su alumnado.
  • Profesorado que se sabe todas las leyes, pero todas todas, hasta las enmiendas, y machaca a sus colegas y a la junta directiva con su sapiencia en eso que tiene tantas barras.
  • Profesorado que «siempre» sabe lo que le conviene a su alumnado, sin lugar a dudas, y no se te ocurra replicar.
  • Profesorado que repite el modelo de aquel profe que tanto le enseñó y que cree que el 100% de su alumnado es como él o ella era a su edad.
  • Profesorado que se sube a cada ola renovadora, la surfea, que no puede parar de innovar aunque lo que aplique en clase sea más viejo que el hilo negro.
  • Profesorado que cumple justo su horario y sale disparado, más rápido que el propio alumnado.
  • Profesorado que siempre llega tarde con las más peregrinas excusas, lo del perro y los apuntes es casi una broma.
  • Profesorado que maneja la clase con guantelete de acero, que no deja zumbar ni a una mosca y la tensión sale por debajo de la puerta.
  • Profesorado que maneja la clase con guante de seda, su alumnado trabaja a gusto y el buen rollo sale por debajo de la puerta.
  • Profesorado que da conferencias en cada clase, y que una de dos, o duerme a las ovejas o deleita al respetable, a veces según el día.
  • Profesorado que genera material a espuertas, que trabaja no sólo para su alumnado sino para su propio regocijo, porque le divierte hacerlo aunque a veces le mortifique lo poco que se aprovecha.
  • Profesorado atado a sus libros de consulta, a los materiales que generan las editoriales que les regalan bolígrafos y agendas.
  • Profesorado que lo apunta todo, cada ejercicio, cada pregunta, cada movimiento, con una agenda que siempre huele a tinta y que se antoja imposible a la hora de hacer medias.
  • Profesorado que no apunta nada, que sabe la nota que va a sacar cada persona desde la primera semana de clase. A veces acierta, a veces no.
  • Profesorado «súperamigui» de su alumnado, que le ríe sus gracias y no cree en ninguna disciplina, aunque crea a veces en cosas más peregrinas.
  • Profesorado que viene amargado a trabajar a diario, que ve enemigos en cada persona que pulula por el centro, y que no sabe salir de su neura.
  • Profesorado que parece que desayuna speed disuelto en Red Bull, que viene con la misma energía con la que se va, que agota a propios y extraños.
  • Profesorado…

Uyyy, espera, esto está quedando muy largo y voy por la mitad porque también quiero «jugar» con el ALUMNADO. Hoy lo dejo aquí, más pronto que tarde seguiré.

 

Mikel

Mikel

Antimilitarista, bilbaino, irakaslea, geek, microbiólogo, euskaldun y procrastinador. Bastante ácrata e idealista. Naturazalea eta mendizalea.

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