34 años dan para conocer a mucho alumnado

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En esto del alumnado voy a usar el presente y jugar con el género, evidentemente es el alumnado que he tenido a lo largo de estos años y además tendré seguro muchas otras especies que aún me quedan años para jubilarme.

  • Tengo una alumna que parece estar siempre en las nubes, pero que luego las pilla al vuelo y se ríe hasta de mis chistes malos.
  • Tengo un alumno que está superatento, que no quita ojo a la pantalla o a la pizarra y en cuanto le preguntas algo de lo comentado resulta que estaba en la Luna, o que no había entendido nada que también puede ser.
  • Tengo una alumna que necesita preguntarlo todo, lo que entiende y lo que no entiende, todito todo.

  • Tengo un alumno que empieza sus preguntas así, «esto no tiene que ver con el tema, pero tengo una duda». Te puedes temer lo peor, desde preguntas sobre algo que ha visto en Internet, o aún peor, en Tele 5. Y cuidado con lo que le respondes porque en la reunión padres y madres te van a recordar lo que le hayas dicho.
  • Tengo una alumna que sólo te hace preguntas personales: «¿Tienes novia? ¿Cuándo dejaste de ser virgen?».
  • Tengo un alumno que nunca toma apuntes, que hace justito los ejercicios, que nunca estudia con esquemas o resúmenes y aún así aprueba sin dificultad.
  • Tengo una alumna que tiene mil presiones en casa, que le exigen la máxima nota y eso le genera una ansiedad constante. Hablar con sus progenitores suele servir de poco.
  • Tengo un alumno que es superdesagradable en clase, tanto conmigo como con sus compañeros, pero es un encanto en los pasillos. Un encantador de serpientes más bien.
  • Tengo una alumna que se prepara preguntas para dejarte en fuera de juego, tiene la respuesta perfectamente documentada y te la va a arrojar a la cara como te escapes por la tangente. (Yo era igual que ella).
  • Tengo un alumno que no se aprecia nada, que se considera feo y tonto, que cree que es incapaz de aprender nada, pero no es así, nadie piensa eso de él salvo él mismo.
  • Tengo una alumna que ha probado todas las técnicas de estudio, esquemas, resúmenes, grabarse la lección, dormir con auriculares para oirla, utilizar todo tipo de colores para subrayar, reescribirlo todo. Lo curioso es que no le hace falta nada de todo eso, es una esponja en clase y le sobra la mitad de lo que hace para sacar notazas.

Y si lo del profesorado tuvo dos partes, lo del alumnado las merece. Nos leemos pronto.

Mikel

Mikel

Antimilitarista, bilbaino, irakaslea, geek, microbiólogo, euskaldun y procrastinador. Bastante ácrata e idealista. Naturazalea eta mendizalea.

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