¿Deportes sin vencedores ni vencidos? Ummm…

Hemos cambiado las pistolas, los tirachinas y las espadas de palo de nuestros hijos por balones, consolas y cursillos de tenis, pero eso no los ha hecho menos violentos o más solidarios. Siguen siendo igual de egoístas, pero seguramente más taimados; más capaces de vilezas programadas. Se lo hemos inculcado desde pequeños, cuando los mandamos…

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