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Docentes al borde de un ataque de nervios 2/2

Mikel 1 año ago 0 284

En la entrada anterior hablaba de lo escuchado en los institutos y las escuelas, de lo que se notaba en los claustros, y ahora toca ir a las raíces de ese malestar, toca hacer sangre.

Llevo en el mundo docente desde el 3 de diciembre de 1987 y «he visto cosas que vosotros no creeríais», y no son naves en llamas más allá de Orión. He dado clases en BUP, en COU, en la ESO, en Bachillerato y hasta en modelos experimentales tipo REM o algún otro en la FP con una asignatura que ocupaba más de un tercio del horario. He visto, sufrido y disfrutado varias reformas educativas tanto como estudiante, como docente desde el día donde entré por primera vez a dar clase.

Cada vez que desde el mundo político ha llegado una reforma al mundo docente, las críticas han sido parecidas, que si es cosa de unos iletrados que legislan, que si los pedagogos desde sus despachos quieren cambiarlo todo, que si los poderes económicos quiere idiotizar y/o infantilizar a la población para hacerla más manipulable, que si las reformas sólo se aplican en la enseñanza pública y la privada dotada de subvenciones hace de su capa un sayo… y así ad infinitum.

Desde la primera que tuve como docente, la LOGSE en 1990, siempre he escuchado en el mundo docente el mismo clamor «a mí no me ha preguntado nadie a la hora de reformar esto o aquello y eso que llevo X años dando clase» cuando x tiende a infinito, añadiría yo. Y suele ser cierto, pero estoy seguro de que si nos preguntaran nos íbamos a ir por los cerros de Úbeda sin ningún rubor.

También es del todo verdadero que nuestros dirigentes nos ningunean, no escuchan o no quieren escuchar nuestras reivindicaciones, nuestras peticiones de más recursos para hacer frente a la diversidad que muchas veces viene de la mano de la segregación que ocasiona la escuela concertada de postín. Se hacen los suecos cuando les pedimos un programa digno de gestión de lo administrativo y de lo que tenga que ver con reflejar las competencias, calificaciones, notas, evaluaciones al fin y a la postre, y que no nos veamos abocados a usar hojas de Excel con columnas abstrusas, códigos inventados, parámetros tramposos, todo ello muy legal y muy incomprensible para alumnado, profesorado y progenitores.

Resulta que SÍ que hay dinero para preparar guerras cercanas o lejanas fabricando o reparando juguetes de muerte; resulta que hay pasta gansa para trazados ferroviarios imposibles; resulta que sobran Euros a espuertas para recuperar bancos caídos, autopistas sin uso o aeropuertos fantasmas, pero no hay un clavel para poner una persona que se encargue de la psicología en el centro, o que haya personas de apoyo a inmigrantes que tienen que aprender varias lenguas nuevas para integrarse en nuestra sociedad. Para la muerte tenemos «chines», para la vida no, en Educación y en Sanidad «se gasta», en lo apuntado arriba en cursiva «se invierte». Miren, ¡váyanse a la m*erda!

Ahora mismo no se respiran aires de cambio en la Educación, se mastica un mal rollo de tres pares de pelotas, se pretende que nos formemos a la vez en el nuevo Currículum y en Digitalización, de una tacada y con cómodos cursillos online con plazos nada relajados. Mezclemos churras con merinas que igual nos sale una oveja quimera o mutante y nos soluciona el negocio. Eso sí, hay que hacerlo ya porque Madrid apremia.

Mientras esto ocurre, infinidad de empresas privadas afilan las garras para hacerse con el pastel, vamos con algunos ejemplos:

  • Empresas que venden todo el aparataje informático y electrónico para que la Digitalización, «que se nos supone», nos desasne de una vez y nos haga ser docentes excelsos del siglo XXI y si me apuran del XXII.
  • Empresas que ven los fallos de nuestros sistemas y ofrecen sus servicios, gestionan nuestros datos y los conservan en SUS servidores, y no, no estoy sólo hablando de Microsoft o Google, que también, sino de empresas muy bien avenidas con el gobierno de turno, el vasco en mi caso, que aportan lo que no hace el sistema oficial, que está obsoleto, no es ergonómico, y no está ni de lejos adaptado a la LOMLOE. Hoy, muchos institutos y escuelas no quieren abandonar ese sistema privado y privativo porque se han acostumbrado a lo cómodo, el triunfo de la homeopatía informática, el «amímefunciona» y a lo público que le den, que no nos importa gastar 3000-4000 € de dinero público al año, regalado a una empresa privada porque hace bonitos boletines de notas y los progenitores llevan una App molona en sus cacharros electrónicos. Ah, y que nos han dicho que nuestros datos están seguros con ellos. ¡Puaj!
  • Empresas que ofrecen formación en las cosas más peregrinas, modas que no están ni medio demostradas como las inteligencias múltiples, mindfulness, la Gestalt y miles de siglas, casi todas en inglés. Todos esos cursillos son a precios de oro y son impartidos por personas iluminadas con un aura de divinidad. Y lo peor, suelen acabar con bailecitos estúpidos con todo el personal danzando (?) en calcetines. ¡Puaj de nuevo!
  • Ponentes estrella contratados por la propia Administración, la emanada del gobierno de turno, que con su charla preparada en un «Pobrepoint» muy estudiado, pretenden que nos hagamos de su secta, porque es la buena, porque es la fetén, «porque yo lo valgo». Y porque me han dicho los que pagan que vieron algo parecido en Finlandia y allí todo dios es muy estudioso y no hacen ruido.

Vayamos concluyendo. La cosa pinta mal, no sólo es la comprensible oposición a una reforma nueva que nos va a sacar de nuestra supuesta «zona de confort» (confort en institutos y escuelas, JA!). Nos faltan muchas cosas, formación la primera, pero no la única, hay que mostrar las bondades de una reforma para no lanzarnos al vacío, más evidencias y menos suposiciones. Y voy a seguir con el juego del más versus menos: menos prisas, más recursos, menos segregación, más inversión en la pública (en la Sanidad también), menos imposiciones y más caminos abiertos. Nuestros dirigentes se sorprenderán de las malas caras que ven en sus visitas a los centros si alguna vez las hacen, pero pregunten, pregunten, no se corten, no tengan miedo a las respuestas. Como dice mi futura directora, vamos en la misma trainera todos y todas, y la labor coordinada es fundamental. Eso sí, nos gustaría saber dónde es la siguiente «ziaboga» para estar debidamente preparados.

Bilbao País Vasco Euskadi 18-08-2013 Regata de traineras junto al Museo Guggenheim Bilbao. Turismo © FOTÓGRAFO: MITXI

 

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Antimilitarista, bilbaino, irakaslea, geek, microbiólogo, euskaldun y procrastinador. Bastante ácrata e idealista. Naturazalea eta mendizalea.

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