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La crisis de la bilis

Mikel 3 meses ago 0 6

El 20 de agosto de 2022 pensaba celebrar mi 30 no-cumpleaños como hago todos los años, además empezaba la Aste Nagusia de Bilbao y estaba dispuesto a tirar la casa por la ventana, cosa de las efemérides redondas. Pincha en la imagen y verás el hilo.

Lo que no esperaba es celebrarlo en el mismo sitio donde estaba el 20 de agosto de 1992, en el Hospital de Basurto. Fui a Urgencias el domingo 14 con un dolor abdominal que yo achacaba ya a la vesícula, algo de fiebre y malestar general en busca de un analgésico fuertecito, me ingresaron el lunes y no me dieron puerta hasta el lunes siguiente después de acabar con el tratamiento antibiótico que ha solucionado de momento mi colecistitis. En un par de meses me quitarán la vesícula y sus piedras, pero esta vez si todo sale bien estaré 24 horas nada más. Quiero rendir homenaje a toda esa gente que se implica en la Sanidad Pública y voy a poner un listado de nombres que fui recopilando en esos 8 días. Gracias por el trato, por la atención, por la paciencia, por la limpieza, por las explicaciones, mil gracias por hacer perfectamente vuestro trabajo e incluso en ocasiones ir un poco más allá. Voy a mezclar todos los nombres, los de las enfermeras, auxiliares, cirujanas, neumólogas, limpiadoras, celadoras, la gente que me atendió tanto en Urgencias como en Observación y luego en la primera planta del Pabellón Jado.

Patricia, Nerea, Carmen, Celia, Mer, Meru, Nagore, Yoli, Jaione, Iratxe, Amaia, Bárbara, Ane, Ana, Izaskun, Ana, Isa…

A algunas más no les pregunté sus nombres porque no estaba yo en muy buenas condiciones, como tampoco lo hice con los tres únicos hombres que pasaron por mi habitación, el anestesista, el cirujano de guardia del sábado y el neumólogo del último día, emocionado y preocupado como estaba con las noticias sobre mi evolución. En fin, se me pasó.

La cosa se torció un poquito el martes a la noche cuando tuve dificultades al respirar y resultó ser un puntito de neumonía que también me trataron, pero más que en lo físico creo que el sufrimiento ha sido en lo mental, en la situación de estar atado a sueros, a unos protocolos estrictos cuando yo en mi vida no soy mucho de protocolos o de horarios fijos y menos en vacaciones. Fui recuperando energía y ya para el viernes estaba con la pila bastante cargada, pero aún me quedaban tres días de tratamiento y los antibióticos no perdonan. El lunes salí, estoy casi en mi tono habitual, aunque bastante débil y me he decidido a escribir esto porque hay  cuestiones vividas que merecen una entrada en un blog.

Vamos con una serie de reivindicaciones:

  • El pabellón no estaba muy lleno y aún así he visto al personal que allí trabaja ir a la carrera, tengo la impresión de que ayudaría que hubiese más profesionales, cada una en sus puestos. Si esto es así en agosto, me imagino que cuando se retomen las cirugías programadas y esas habitaciones se llenen van a tener que comprarse un patinete para llegar a todos los sitios.
  • El domingo sólo había una ambulancia en todo el hospital para el traslado interno, cosa que se complicó muchísimo porque se estropeó el Escáner de Urgencias y había que trasladar a la gente al otro aparato disponible en un lejano pabellón.
  • Como en mi gremio, la Educación, parece que a veces hay problemas con las sustituciones y eso es malo, muy malo porque carga de más trabajo a gente ya de por sí ocupada.
  • Creo que habría que escuchar al personal que se enfrenta a diario a carritos que no ruedan, a líquidos que limpian, sí, pero también irritan, a la gente que nos sirve lo que comemos (ni una queja) y lo que no comemos, a sustituir las camillas que parecen carros de supermercado porque se desvían siempre hacia las paredes.

Para acabar quería hablar del concepto de tiempo cuando estás dentro del Hospital, cómo se estira o se acorta dependiendo de las circunstancias, las horas eternas en Urgencias mientras te hacen una y mil pruebas, las horas cortas de las mañanas con mucho trajín de visitas médicas, de limpieza, de protocolos diversos, las horas en la nube cuando los fármacos hacen su función. No llevaba encima ningún reloj, pero el móvil me ha servido de guía, de biblioteca, de conexión con el exterior y también de reloj, claro, el tiempo, pues, es relativo.

Pasada la crisis, cuidando lo que como y lo que bebo, dentro de nada volveré al instituto a un ritmo un poco más bajo del que suelo llevar, voy a seguir los consejos médicos a rajatabla.

De nuevo, mil gracias a la Sanidad Pública que me curó y me cuidó, una Sanidad formada por personas que trabajan y que necesitan ser escuchadas para mejorar el servicio. Mila esker bihotz-bihotzetik.

 

 

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Antimilitarista, bilbaino, irakaslea, geek, microbiólogo, euskaldun y procrastinador. Bastante ácrata e idealista. Naturazalea eta mendizalea.

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