Menu

Bizitza berria, nueva vida. O no.

Mikel 6 meses ago 0 64

Wikimedia

Llevo ya un mes y medio de jubilado, sin grandes novedades, la verdad. Voy a esquematizar esta entrada en el blog en base a las preguntas que me hace la gente sobre mi nueva condición de clase pasiva, allá vamos.

¿Te aburres?

Pues es difícil que yo me aburra porque, como suelo comentar casi siempre, hasta me cuento chistes que no me sé. Me apasiona la naturaleza, la lectura, los ordenadores, no tengo tiempo de aburrirme, tengo la cabeza llena, pero no de proyectos, sino del día a día, de lo que surja. Antes no tenía tiempo de ver series y en este mes y pico han caído unas cuantas, eso sí, no espero a que me enganchen en el sexto capítulo con todo lo que hay que ver y disfrutar. He estado en el monte, en las Redes, he montado y desmontado ordenadores y sistemas operativos, un poco de todo. Ah, y he practicado el dolce far niente, cuando antes esa no-actividad me generaba cargo de conciencia. También he celebrado la jubilación con mis diferentes cuadrillas, y aún me queda gente pendiente para eso de las comidas o cenas con amigas, amigos y colegas.

¿Qué echas de menos?

No echo de menos dar clase, del instituto evidentemente echo más de menos a mis compañeras y compañeros de trabajo que al alumnado, ya que este último cada año es nuevo. No echo nada de menos los casi 80 km que me hacía a diario por la AP-8, ni el tener que madrugar, soy más bien buho que alondra. No echo de menos poner y corregir exámenes, asistir a reuniones que aportan poco o preparar las clases para la semana que viene. Es poco tiempo el transcurrido en este nuevo estado, pero de momento lo disfruto minuto a minuto.

¿Tienes nuevas rutinas?

Pues no, nada de levantarme o acostarme a una hora en concreto, nada de programar con muchos días de antelación una salida al monte entre semana, nada de esto va detrás de lo otro, mi yo ácrata celebra esta disponibilidad de tiempo sin horarios.

¿Piensas viajar lejos?

Ni lejos, ni cerca. No soy yo mucho de viajar, me ponen nervioso los preparativos y qué me voy a encontrar en el lugar al que viaje, es más, cuando salgo una temporada por ahí, ya sea a Pirineos o en un viaje más largo (que los haré, pero de momento no), enseguida me entra el herrimina, la morriña, y quiero volver a Bilbao, capital del Universo conocido. Lo más al este que he estado es Budapest, lo más al norte, Países Bajos, lo más al sur y al oeste Tenerife. No echo de menos cruzar el charco, ni visitar África (bueno, las Canarias están en África), ni viajar al lejano Oriente aunque Japón me atrae. Para la edad que tengo, mi huella de carbono, al menos la que se genera por hacer viajes largos, pues más bien es muy moderada.

¿Tienes algún proyecto entre manos?

De momento nada sólido, todo muy fluido. Me interesa el desarrollo ético de la Inteligencia Artificial y estoy atando contactos para dedicarle tiempo. No me voy a apuntar a bailes de salón, ni a macramé, ni a un gimnasio, lo tengo bastante claro. Quiero retomar alguna novela que tengo a medio escribir, una de ciencia ficción, y poco más.

En septiembre fui dos veces al instituto, antes de que acabe octubre probablemente vuelva de visita, no soy como otra gente jubilada que no vuelve a pisar su antiguo lugar de trabajo. Allí tengo amigas y amigos del alma, tengo colegas y parte del alumnado que aún se acuerda de mí. Hay que saludar a la gente que allí trabaja, bedel, secretaria, la gente del comedor, las de la limpieza, y por supuesto la gente docente que seguro que respira más tranquila sin el Mikel «conejito-de-Duracell) que no les dejaba trabajar porque estaba todo el día de cháchara. La sala de profes seguro que es un lugar más tranquilo sin mí.

Written By

Antimilitarista, bilbaino, irakaslea, geek, microbiólogo, euskaldun y procrastinador. Bastante ácrata e idealista. Naturazalea eta mendizalea.

Leave a Reply

Deja un comentario