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La IA ha entrado en las aulas, pero…

Mikel 5 meses ago 2 73

Pexels. Max Fischer.

El otro día estuve de visita en mi insti (me he propuesto ir una vez al mes), y estuve hablando con mis compañeras y compañeros de trabajo. Ya saben, porque me lo habían escuchado antes de la jubilación, que iba a dedicarle tiempo a la IA y sus aplicaciones para la Educación, pero sobre todo a la Ética de la IA, que es el tema que de verdad me interesa. Estuve también hablando con algunas alumnas y alumnos sobre el uso que le dan a la IA, y eso sí, no quisieron compartir de modo explícito cómo usaban las diferentes herramientas, ya sean de la IA generativa o alguna otra aplicación que la lleve inserta de una u otra forma. Mutis por el foro.

Recuerdo que allí por finales de los 90 y principios del tercer milenio, nuestro alumnado usaba el Messenger de Microsoft como una Red Social, con aquellas conexiones medidas y bastante caras que no te permitían llamar por teléfono y navegar a la vez. Un poco más tarde llegaron Tuenti, Fotolog y Facebook. Los y las adolescentes a los que dábamos clase usaban esas herramientas con desparpajo, el profesorado, salvo cuatro frikis, no usaba ni una, nada de nada. Otra ola perdida por parte de los docentes, como aquella de Internet allí por los finales del segundo milenio.

Con la IA está pasando algo parecido, nuestro alumnado la usa a saco, investiga posibilidades, se lanza a probar nuevas cosas, y el profesorado usa la IA poco y mal, o directamente pasa de ella y se dedica a lo suyo: sota, caballo y rey.

Somos una panda, siempre llegamos tarde a la ola, nos convencemos de que no sabemos surfear y no arriesgamos ni un ápice. Una cosa sabemos hacer bien, o mejor, dos: quejarnos y buscar excusas. Nos apuntamos al carro de los que afirman cosas como las que enumero:

1.- «es que la IA no hace lo que le pido»: (no le gusta el resultado que da porque su prompt es malo de solemnidad y no se ha preocupado por mejorarlo. Además, dialogar con una máquina le parece anatema, Vade retro Satanás).

2.- «es que la IA gasta mucho, los servidores están secando mares»: (pero en su casa no les quites Netflix, Disney +, HBO, Movistar, la televisión por cable que le da su proveedor, o sus compras por Internet, que somos mucho de viajar y reservarlo todo a golpe de tecla).

3.- «la IA nos hace esclavos de la tecnología»: (el día del apagón no se acordaron de la IA, sino de que no podían comprar, ni cocinar, ni poner gasolina, ni cargar el móvil, ni mariposear en WhatsApp; igual nuestra verdadera dependencia es de eso que corre por los cables y que da calambrazos).

4.- «la IA nos va a hacer más tontos»: (lo mismo dijeron de Internet, de la calculadora, de la televisión, de la radio, de los 40 principales, de la Wikipedia y si nos remontamos a tiempos pretéritos, qué era aquello de imprimir libros en vez de copiarlos y censurarlos debidamente al estilo del bibliotecario de la novela El nombre de la rosa).

5.- «con la IA no sé cómo evaluar los trabajos que hacen»: (uyyy, igual hay que cambiar la forma de calificar y/o evaluar los «trabajos», así, con comillas).

Como sé que me estoy metiendo en un jardín, voy a parar. Para explicar muchas más frases y el título de esta entrada voy a necesitar más espacio y esto se está haciendo muy largo, seguiré en otro rato.

Wikimedia

 

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Antimilitarista, bilbaino, irakaslea, geek, microbiólogo, euskaldun y procrastinador. Bastante ácrata e idealista. Naturazalea eta mendizalea.

2 Comments

2 Comments

  1. Ana G. dice:

    Completamente de acuerdo. Si por algunos fuera, seguiríamos utilizando pizarrín y plumines. Hay que perder el miedo y aprovechar lo que la IA nos ofrece.

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