Vamos con la segunda pregunta de la entrada anterior
2.- ¿Tenía más ganas de aprender el alumnado de los 80 que el actual?
Pues voy a ser un poco gallego: DEPENDE.
Si cada año he impartido las horas que correspondían, y salvo mi etapa de director donde daba algunas menos (pero daba), se pueden calcular unos 80 adolescentes por año y 38 años de curro, unos 3000 alumnas y alumnos han pasado por mis clases. Como en botica y referido al tema que nos toca, las ganas de aprender, pues ha habido de todo, desde verdaderas esponjas de sabiduría a algunos cocos memorísticos, desde gente de altas capacidades nada disimuladas hasta vagos irredentos o con un «monointerés»: el «jurgol», por ejemplo, o ligar con sus compis, están en la edad.
La inmensa mayoría de mi alumnado no estaba ni en la cola derecha, ni en la de la izquierda de la campana de Gauss. Esa gente que depende de la edad, del curso, de lo que ocurría en casa o fuera del aula, de la asignatura, de la afinidad o de mil factores más, estaba en el centro de la curva de esa distribución «normal», con días buenos y otros no tan buenos. Según el tema o cómo se les enseñase, aprendían o simplemente olvidaban lo escuchado, lo leído o lo escrito. Sobre esto en otro de mis blogs escribí algo, hablaba del asombro y salía Joaquín Sevilla .

Wikimedia
Tanto en los años 80 como en 2025 he tenido delante gente con ganas de aprender, con pocas o muchas ganas, personas con una curiosidad desatada en 1º y agonizante en 4º, o la viceversa que también se daba. Lo que sí he notado es que han cambiado un par de cosas: tienen menos paciencia y , por ende, les cuesta más mantener la atención, porque creo que ambas cosas están unidas. Su capacidad de atención ha caído, es verdad, la de la adolescencia y la de la juventud y la de la madurez y la de la senectud, vamos, que en ese navío estamos todos embarcados. Sin capacidad de atención, sin paciencia para aburrirse, ese es nuestro mundo, no les echemos todas las culpas a los adolescentes y su consumo de pantallas, solamente hay que mirar a jóvenes y adultos en cualquier sitio y darnos de bruces con la realidad. Leemos, adolescentes incluidos, de forma apresurada, en diagonal, en ocasiones en F mayúscula, las más de las veces «por encima». Miramos la televisión con el móvil o una tablet en la mano, vamos, que me alegro infinito de haber estudiado antes de que llegasen las pantallas y eso que en los 80 éramos muy adictos a la única que había, la TV, porque con todas las distracciones que hay ahora no hubiese acabado ni la EGB.
3.- ¿Se estudiaba lo mismo en los 80 que en 2026?

A esta pregunta tengo una respuesta clara: NO. Y la explicación está en la imagen de encima, esa con tanta sigla. Os invito a desplazaros a esta entrada anterior de mi blog que explicaba un poco esto de las LEYES EDUCATIVAS, los cambios en el currículum, o sea, que había que impartir y cómo había que hacerlo. Porque sí, eso es lo que marca el currículum, la materia que hay que dar, cantidad habitualmente inabarcable, y cómo hay que calificarla vs evaluarla. En casi 40 años claro que ha cambiado lo que HAY QUE ESTUDIAR, los contenidos, los temas en los que hay que profundizar y los que no, y el que diga lo contrario miente. Ya no sirve el «cuaderno mágico» del que hablaba «El libro rojo del cole», al que año tras año el profesorado se aferraba y no se salía ni una coma. Muchos de aquellos contenidos de los 80 han caducado y ya no se dan, os voy a poner un ejemplo. Seguro que os suena esa lengua mapeada que salía en los libros para explicar el sentido del gusto, que si aquí lo dulce, allí lo salado, hoy sabemos que no es verdad.
¿Y está bien que no se estudie lo mismo que en los 80? Pues es el signo de los tiempos, nos quejaremos siempre de que el currículum es demasiado extenso, que no se puede dar todo, que está desconectado con otras asignaturas, y a la vez lo damos en clase, con nuestro estilo, eso sí, pero lo damos, porque hay que cumplir con los cursos superiores, con evaluaciones internas y externas, con exámenes que marcan tu futuro laboral. Y esos curricula se pueden enriquecer y es lo que hacemos a diario, llevándolos a la actualidad, enseñando a que sean críticos hasta con lo que les aseguramos que es verdad de la buena, que viene en los libros y en la Wikipedia.
Las dos preguntas que faltan de la primera entrada van en otro post.
